Jesús Calleja viaja al Everest con diez novatos

22 09 2011

Desafío Everest tiene como objetivo los 7.280 metros del Campo 3 del techo del mundo. Será la única expedición en la vertiente sur de la montaña este otoño.

Isaac Fernández/Desnivel

Desafio Extremo Juanjo Garra Jesus Calleja 2009

 

 

 

 

 

 

Jesús Calleja y Juanjo Garra. Desafío Extremo 2009. India Ladhk

 

“Esto no es ninguna locura”, afirma con rotunda seriedad Jesús Calleja. Él sabe que en los círculos montañeros no acostumbran a estar bien vistas las iniciativas en plan show-bussiness. El purismo y la ética en la montaña siguen bien enraizados en las mentes de este mundillo, para el que la nueva propuesta del popular presentador y aventurero de Cuatro en el Everest será un número más del circo en el que parece haberse convertido la montaña más alta del planeta. Pero cuando uno habla con Jesús Calleja y se adentra en los entresijos de esta expedición, las cosas dejan de ser tan negras y se van diluyendo en un gris matizado de puntos a favor y puntos en contra.

Tras el nombre de Desafío Everest, se desarrollará un proyecto sin precedentes, en el que Jesús Calleja y la cadena Cuatro llevarán a diez personas sin experiencia montañera hasta el campo base del Everest, con el objetivo final de que alcancen el Campo 3 (7.280 m). La dinámica del programa consiste en que los diez participantes deberán ir superando las pruebas (tanto físicas, como técnicas y psicológicas) a que se les vaya sometiendo. Los que no las superen, serán eliminados y enviados para casa.

Juanjo Garra Jesus Calleja Emilio Valdes Pio Sin Nombre 2009 (Tibet)P1000477

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jesús Calleja y Juanjo Garra. Desafío Extremo 2009. India Ladhk. Pico Sin Nombre.

 

 

 

La organización liderada por el alpinista leonés ha mimado hasta el más mínimo detalle las partes técnica y logística de la expedición, que estará sola en la vertiente sur de la montaña, ya que no existe constancia de que se hayan expedido otros permisos para este otoño. El prestigioso y experimentado equipo del guía argentino Willy Benegas –clave en el rescate de Lolo González en el Lhotse esta misma primavera- estará a cargo de la seguridad en la montaña. La expedición cuenta con helicóptero propio, así como médico experto en medicina en alta montaña, cámaras hiperbáricas, oxígeno medicinal… Un total de 80 porteadores y 10 sherpas de altura prestarán apoyo al equipo de televisión, formado por una treintena de profesionales.

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Jesús Calleja. Desafío Extremo 2009. India Ladhk

¿Cuál es el objetivo de Desafío Everest? ¿Cómo lo describirías?
Principalmente, demostrar que no hay que ponerse límites en la vida, en nada. Todo lo que queramos hacer, hay que hacerlo y saber romper con lo que no nos gusta de nuestras vidas. Luego, la aventura siempre tiene tres partes: la preparación y un buen trabajo previo; el conocer a las personas, hacer amigos y adentrarse en las culturas que te encuentras; y finalmente, conseguir el objetivo, aunque sin obsesionarse ya que lo importante es disfrutar y divertirnos. Nosotros queremos transmitir este buen rollo y para ello proponemos a través de televisión a diez voluntarios que ya saben lo que se van a encontrar: aventura, aventura y aventura.

¿Por qué habéis elegido el Everest?
El Everest seguramente no será la montaña más bonita ni la más técnica, pero es la más alta. Para el gran público el Everest tiene esa magia y permite que la gente entienda que cualquier objetivo se puede conseguir.

A nivel más técnico, no os habéis planteado llegar a la cumbre, sino que el objetivo está en el C3, ¿por qué?
Creemos que el Campo 3 (7.280 m) es suficiente, porque es el límite de la conocida como “Barrera de la muerte”, y además no estamos locos como para subir a la cima. De todos modos, los participantes ya se van a encontrar con una aventura dura, y más en otoño, que no habrá nadie. Ya para un alpinista experto es difícil, pues con diez personas sin experiencia, todavía más. Aunque, eso sí, siempre vamos a tener muy en cuenta la seguridad.

¿Cómo habéis planteado esa seguridad de la expedición?
A parte de mi experiencia, hemos contratado al equipo de Willy Benegas, que fue determinante en los rescates del Lhotse en primavera y tienen una gran experiencia en el Everest: Willie lo ha subido diez veces y sus sherpas equipan la montaña cada año. Su equipo entero de sherpas trabajará para nosotros; también vienen mis sherpas personales y mi equipo en Nepal. Además, contaremos con un helicóptero 24 horas, médico experto en medicina de altitud y llevaremos cámaras hiperbáricas, oxígeno medicinal…

En definitiva, no es una locura, no es un simple reality. Llevamos una preparación exquisita, con unos niveles de seguridad que no han existido nunca y un control médico exhaustivo. Está claro que la montaña hablará, pero nosotros tenemos que ser cuidadosos con todo. Creo que es mucho más locura la gente que se cree alpinista y paga por ir al Everest sin saber siquiera adónde va. He vivido expediciones –comerciales o no- con gente que sube sin saber usar un puño yúmar. Aquí no habrá temeridad porque a todos se les enseñará bien cómo usar el material y habrá siempre profesionales de la montaña cerca.

DSC00341

¿Cómo se ha hecho la selección de esos diez participantes?
Se ha realizado un casting muy cuidadoso entre 8.000 candidatos. Son personas con un mínimo de condiciones físicas. Sobre todo, se trata de que sea gente que quiera cambiar su vida hacia un camino de aventura. Quiero demostrar que quien quiere cambiar su vida, puede hacerlo. Además, antes de pasar del campo base, se les harán unas estrictas pruebas fisiológicas, analíticas y psicológicas para comprobar que son capaces de desenvolverse bien en altura y ante las situaciones técnicas que se encontrarán.

En el proyecto también tenéis en cuenta a la cultura sherpa, ¿cómo?
Yo soy un enamorado de la cultura sherpa. Tengo grandes amigos sherpas y nunca me lo he pasado mejor que con ellos. Los participantes van a recibir una lección magistral de conocimiento de su cultura. De hecho, la gente local es el pilar en el que basamos el programa, siempre con modestia y respeto hacia ellos. Tendremos mucho contacto con la población local, y los participantes tendrán que involucrarse todavía más, por algunas de las pruebas que tendrán que superar.

Seguramente, la parte más purista del mundillo de la montaña va a criticar la idea de Desafío Everest, ¿cuál es tu defensa ante esas probables críticas?
No existe defensa. El público dicta y tenemos que aceptar cualquier comentario. El que nos entienda, perfecto, y el que no, pues tendremos que aceptar sus críticas. Dicho esto, creo que las montañas no son un coto privado y nadie puede decir cómo podemos o no disfrutar de ellas. Cuidamos la seguridad al máximo y nadie les puede decir a nuestros participantes que no lo pueden intentar. Además, no vamos a molestar a nadie porque vamos a estar solos. Tampoco ofenderemos a nadie. Para mí, la ética en la montaña consiste en ser cuidadoso, no dejar basura y ser respetuoso con el medio ambiente y con las personas. No entramos en el debate técnico. Y a la gente que no lo vea con buenos ojos, yo le preguntaría: si se les ofreciera la opción de irse mañana mismo, ¿qué harían?

Además, ¿el programa puede servir para promocionar el alpinismo?
La gente podrá ver exactamente cómo es una expedición y cómo se sufre. La idea, por supuesto, también es la de motivar al telespectador a cambiar su vida si quiere.

¿Qué planificación de fechas manejáis?
Las prisas son malas consejeras en la montaña. Viajamos esta semana y tenemos hasta la primera semana de noviembre, porque a partir de allí el frío será demasiado intenso y volveríamos a caer en riesgo de congelaciones. Los primeros días haremos una selección física y psicológica entre los participantes, a través de pruebas atractivas y visualmente potentes, y descifraremos quién tiene capacidad para continuar. A partir del 3 o 4 de octubre, partiremos hacia el valle del Solo Khumbu para seguir haciendo pruebas y ver quiénes tienen la capacidad física de subir.

¿Y si no hay nadie que supere todas las pruebas?
Pues no subirá ninguno de ellos. Tenemos preparada una variante en el guión del programa por si se diera esa circunstancia. Aunque la verdad es que tenemos casi la certeza de que alguno llegará al menos hasta el Campo 2, superando la espectacular cascada del Khumbu, con temperaturas de hasta -30ºC.

Decías que no es un reality, ¿en qué se diferencia?
Te lo resumo en una frase: el nuestro es un programa aspiracional. Vienen a superarse a sí mismos, a ganar experiencias, a sufrir, aprender, conocerse unos a otros… No van a competir de forma gratuita. Habrá diez personas y mucho trabajo en equipo.

Pero, ¿habrá un ganador o se considerará ganadores a todos los que lleguen al C3?
Sí, claro que habrá un ganador, y se llevará un premio. Pero no es un reality al uso. Es algo nuevo y no le podemos poner nombre y apellidos, es una expedición para algo excepcional.


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